sucedió que se acabaron los momentos.
que la arena resbaló por la piel muerta
que el fin de los principios volvió a ser
en cinco segundos el corazón dejó de ser vivo
luego volvío, asustado, rápido
sucedió que la gente se amontonó en la puerta
otra vez más
la muerte llama lenta a las puertas de quien la espera
y rápida a quien no mira, por si acaso,
detrás de su hombro
sucedió todo tan rápido
que en un suspiro pequeño
se fueron años